Recién le dimos la bienvenida al 2026, pero en internet parece que estamos celebrando otra cosa: el 2016. En las últimas semanas, la frase “2026 es el nuevo 2016” se ha vuelto casi un mantra online. Está en memes, videos, hilos, edits, throwbacks de celebridades y recuerdos personales que aparecen sin pedir permiso en todas las redes. Pero, ¿de dónde sale esta obsesión colectiva?
No es solo nostalgia gratuita. Es más bien una sensación compartida de déjà vu digital. Para muchos —especialmente millennials tardíos y Gen Z— 2016 se recuerda como el último año verdaderamente “ligero” del internet. Una época donde el humor era absurdo, lo viral se sentía espontáneo y la diversión no venía cargada de cinismo constante. Internet era caótico, sí, pero también creativo, antes de que los algoritmos, la monetización extrema y la política lo ocuparan todo.
En ese año convivieron momentos que hoy ya son historia pop: el auge de Vine, el fenómeno global de Pokémon GO, el dominio estético y emocional de Tumblr, y los filtros icónicos de Snapchat —el perrito, la corona de flores, las caras de colores—. Sin mencionar a Musical.Ly, que posteriormente cambió a TikTok. No es que 2016 haya sido objetivamente perfecto, pero para muchos marcó el último respiro antes de un cambio de era.
How the worse days in 2016 use to look pic.twitter.com/pciUgRJEf5
— Out of Context Human Race (@NoContextHumans) January 9, 2026
En redes se habla mucho del ciclo cultural de los 10 años, una teoría popular que sugiere que las tendencias regresan aproximadamente una década después, reinterpretadas para una nueva generación. Y si miramos alrededor, la idea empieza a tener sentido. Hoy estamos viendo:
Para muchos, 2026 se siente como el inicio de un nuevo ciclo, igual que 2016 lo fue después de la saturación de los early 2010s. No porque todo sea igual, sino porque hay una necesidad clara de volver a algo más caótico, más divertido y menos calculado.
welcome back #2016 pic.twitter.com/vQBppIyr0a
— Tumblr (@tumblr) January 15, 2026
Parte de esta comparación entre 2026 y 2016 tiene que ver con cómo nos sentíamos como sociedad. En 2016, el mundo ya empezaba a mostrar grietas importantes: el Brexit sacudió a Europa, el clima político global se volvió más tenso y la sensación de incertidumbre empezó a colarse en la conversación diaria. Aun así, internet funcionaba como una válvula de escape colectiva. Frente al caos, la respuesta fue humor, música y distracción.
Ese mismo año, el pop vivió uno de sus momentos más dominantes. Sonaban en todos lados canciones como ‘One Dance’ de Drake, ‘Work’ de Rihanna, ‘Sorry’ de Justin Bieber, ‘Closer’ de The Chainsmokers con Halsey, o ‘Cheap Thrills’ de Sia. Eran hits inmediatos, bailables, diseñados para sentirse bien. El pop no ignoraba la realidad, pero tampoco quería cargarla sobre los hombros del oyente.
so we heard 2016 was back pic.twitter.com/EDeudKB9J5
— Amazon Music (@amazonmusic) January 14, 2026
A esto se suma que las plataformas están en plena transformación. TikTok ajusta constantemente su algoritmo, X ya no ocupa el lugar cultural que tuvo durante años, Instagram perdió peso como termómetro pop y las comunidades digitales se fragmentan o migran. Esa sensación de transición, de no saber exactamente hacia dónde va internet, se parece mucho a la que se vivía hace una década.
Y aun así, es importante decirlo: no estamos volviendo a 2016. Cuando las redes dicen que “2026 es el nuevo 2016”, no hablan de revivir los mismos memes ni copiar esa cultura tal cual. Hablan de recuperar el espíritu: más ligereza, más juego, menos rigidez.
POV: it’s 2016 in Santa Monica ☀️✌️🌴#nostalgia #vibes #aesthetic #tumblr pic.twitter.com/h1KAYp9sX2
— Santa Monica (@GoSantaMonica) January 14, 2026
La gran diferencia es que ahora somos más conscientes. Sabemos cómo funcionan los algoritmos, entendemos la monetización, desconfiamos más del discurso digital y ya no creemos en la espontaneidad absoluta. Por eso, este “nuevo 2016” no es ingenuo: es un intento de volver a divertirnos en internet, pero con los ojos bien abiertos.
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