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¿Cómo y por qué se celebra el Mes de la Herencia Hispana en Estados Unidos?

El National Hispanic Heritage Month comienza cada 15 de septiembre y se alarga un mes, revindicando la historia y cultura de la comunidad hispana

Bad Bunny, en su primer concierto en Madrid 2026. / Foto de Edwin Rodríguez

Del 15 de septiembre al 15 de octubre, Estados Unidos celebra el National Hispanic Heritage Month, una fecha que reconoce la historia, la cultura y las contribuciones de la comunidad hispana. La música latina, que atraviesa uno de sus mejores momentos en el país, es una de las grandes expresiones de esa herencia.

Durante un mes, instituciones, empresas, escuelas, medios de comunicación y organizaciones de todo el país ponen el foco en la historia, la cultura y las contribuciones de los estadounidenses con raíces en España, México, Centroamérica, Sudamérica y los países hispanohablantes del Caribe.

Créditos: Getty Images

La celebración tiene un origen histórico y político. En 1968, durante la presidencia de Lyndon B. Johnson, el Congreso estableció una semana dedicada a reconocer la herencia hispana. Dos décadas después, en 1988, la celebración se amplió hasta convertirse en un mes completo, del 15 de septiembre al 15 de octubre.

La elección del 15 de septiembre tampoco es casual. Ese día marca el aniversario de la independencia de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. México celebra su independencia el 16 de septiembre y Chile el 18, por lo que el periodo elegido reúne varias de las fechas nacionales más importantes de América Latina.

Selena Gómez y Becky G en el video musical de Te Olvido (La La) / Vevo

Una comunidad que ya representa más de una quinta parte de Estados Unidos

La dimensión de esta celebración ha crecido al mismo ritmo que la propia comunidad hispana. Según las estimaciones más recientes de la Oficina del Censo de Estados Unidos, había 70,1 millones de hispanos en el país a 1 de julio de 2025, el 21% de la población estadounidense y la mayor minoría racial o étnica del país.

Ese crecimiento explica por qué la herencia hispana ya no puede entenderse únicamente como una cuestión cultural vinculada a determinadas comunidades o ciudades. El español, la gastronomía, el cine, la televisión, el deporte y, especialmente, la música forman parte cada vez más visible de la cultura estadounidense.

Shakira fue una de las primeras artistas colombianas en pronunciarse ante el terremoto en su país / Kevin Mazur

Y pocos sectores reflejan mejor esta transformación que la industria musical, a pesar de las reticencias de las premiaciones, que continúan algo estancadas en la reivindicación única de la música anglo-sajona.

La música latina, una parte de la historia musical de Estados Unidos

La influencia de la música latina en Estados Unidos no es un fenómeno reciente. Desde finales del siglo XIX, diferentes tradiciones musicales procedentes de América Latina y el Caribe comenzaron a incorporarse al paisaje cultural estadounidense.

Ritmos y géneros como la rumba cubana, el mambo, la salsa o, posteriormente, la bachata contribuyeron a transformar la música popular y dejaron su huella en estilos tan diversos como el jazz, el rhythm and blues, el rock, el country o incluso la música creada para el cine y los espectáculos.

Feid fue uno de los primeros artistas colombianos en ofrecer su ayuda tras el terremoto de Colombia el pasado 10 de agosto de 2026 / Borja B. Hojas

Por eso, hablar de música latina en Estados Unidos no significa únicamente hablar de un género concreto. Es hablar de décadas de intercambio cultural entre comunidades latinoamericanas, caribeñas y estadounidenses.

En las últimas décadas, además, esa influencia ha dejado de ser únicamente perceptible para convertirse en una de las grandes fuerzas comerciales de la industria.

El boom de la música latina

El gran salto de la música latina en Estados Unidos comenzó a hacerse especialmente visible a partir de los años 2000. Artistas como Carlos Vives, Marc Anthony, Jennifer Lopez, Gloria Estefan, Shakira, Juanes, Daddy Yankee y Enrique Iglesias ayudaron a construir un puente entre los mercados latinoamericano y estadounidense.

Bizarrap y Daddy Yankee en el Ultra Music Fest de Miami 2026

Después llegó la expansión global del reggaetón. Pioneros como Daddy Yankee y Don Omar abrieron el camino para una nueva generación formada por artistas como Bad Bunny, quien recientemente protagonizó el Super Bowl más galardonado de la historia, pero también Becky G, Karol G, J Balvin, Maluma, Anuel AA, Myke Towers o Rauw Alejandro, entre otros.

El resultado es una industria en la que la música en español ya no necesita necesariamente pasar por el inglés para alcanzar al público estadounidense.

Ricky Martin en México / Medios y Media

Un dato ayuda a medir la magnitud del cambio: según la RIAA, los ingresos de la música latina en Estados Unidos alcanzaron en 2024 un récord de 1.400 millones de dólares, un 6% más que el año anterior. La música latina representó así el 8,1% de todos los ingresos de la música grabada en el país. Más del 98% de esos ingresos procedieron del streaming.

El crecimiento también se refleja en el consumo. Un informe de Luminate publicado en 2023 señalaba que el consumo de canciones en español dentro del Top 10.000 de temas de audio bajo demanda en Estados Unidos había pasado del 4,37% en 2021 al 7,9% en 2023.

La explosión de la Música Mexicana

Dentro de este fenómeno, uno de los grandes protagonistas de los últimos años ha sido la Música Mexicana.

Los corridos tumbados y otras variantes de la música regional mexicana han pasado de tener un público principalmente asociado a las comunidades mexicanas y mexicano-estadounidenses a convertirse en uno de los sonidos más importantes del mercado estadounidense.

En 2023, el consumo de audio bajo demanda de la música regional mexicana creció un 60% en Estados Unidos, hasta alcanzar los 21.900 millones de reproducciones, según Luminate. Ese año se convirtió además en uno de los grandes géneros emergentes del mercado.

El cantante Peso Pluma actúa en el escenario durante el festival Rolling Loud, celebrado en el recinto de Hollywood Park el 15 de marzo de 2025 en Inglewood, California / Scott Dudelson

Artistas como Peso Pluma, Eslabón Armado, Grupo Frontera, Grupo Firme, Fuerza Regida, Natanael Cano y Christian Nodal han sido fundamentales para esta expansión.

También lo demuestra la trayectoria de Carín León, que ha buscado ampliar las fronteras de lo que tradicionalmente se entiende por Música Mexicana y llevar ese sonido a escenarios que históricamente no estaban asociados a este género. Su llegada a The Sphere de Las Vegas simboliza precisamente ese proceso de expansión.

Artist Publicist

Una paradoja: la música latina triunfa mientras crece la incertidumbre migratoria

El éxito cultural y económico de la música latina convive, sin embargo, con una realidad mucho más compleja para parte de la comunidad que la sostiene.

El endurecimiento de las políticas migratorias durante la Administración de Donald Trump y el temor a las operaciones de ICE han afectado también al sector del entretenimiento. En distintos lugares del país, el miedo a posibles controles migratorios ha provocado una menor asistencia a determinados eventos y ha obligado a organizadores y artistas a replantearse algunas celebraciones.

El impacto se ha dejado sentir especialmente en eventos vinculados a comunidades latinas. En 2025, por ejemplo, el temor a las operaciones de ICE contribuyó a que las celebraciones de la independencia mexicana en Chicago registraran una asistencia menor de la habitual y a que algunos eventos fueran pospuestos o cancelados.

Bad Bunny en sus últimos conciertos del Debí Tirar Más Fotos Tour en Puerto Rico, agosto de 2026 / Cheery Viruet

El caso más mediático fue, de nuevo, el de Bad Bunny. El artista puertorriqueño decidió no incluir Estados Unidos continental en su gira mundial vinculada a Debí Tirar Más Fotos. En declaraciones posteriores explicó que una de las preocupaciones era que agentes de ICE pudieran estar presentes fuera de sus conciertos y que eso afectara a sus seguidores latinos.

La decisión resulta especialmente simbólica: uno de los artistas latinos más importantes del planeta optó por centrar una parte fundamental de su actividad en Puerto Rico mientras el debate migratorio condicionaba la experiencia de muchos latinos que viven en Estados Unidos.

Una celebración que va más allá de la música

El Mes de la Herencia Hispana no nació para celebrar exclusivamente la música, ni siquiera para poner el foco únicamente en la cultura popular. Su objetivo es reconocer la contribución histórica de una comunidad diversa que forma parte de la construcción de Estados Unidos.

La propia Biblioteca del Congreso define la celebración como una oportunidad para reconocer la cultura, la historia y las contribuciones de los hispanos en el país. En 2026, la institución ha vuelto a organizar actividades relacionadas con literatura, música, documentos históricos y tradiciones culturales durante el mes.

Rauw Alejandro acaba de ser padre, según contó el periodista Alejandro Rodríguez este 18 de agosto de 2026. / ANGELA WEISS

La música, sin embargo, ofrece una de las mejores formas de entender cómo esa influencia ha pasado de las comunidades latinas al conjunto de la sociedad estadounidense.

Hoy, una canción en español puede encabezar las listas estadounidenses (de hecho, en el momento de redacción de este artículo Bby Wow de Karol G, Rusowsky y Judeline es Top 1 Global); un artista mexicano puede llenar uno de los escenarios más espectaculares de Las Vegas; un álbum completamente en español puede convertirse en un fenómeno global y un artista puertorriqueño puede protagonizar uno de los mayores eventos televisivos de Estados Unidos.

Un mes para reconocer una influencia que ya es parte de Estados Unidos

El Mes de la Herencia Hispana comenzó hace casi seis décadas como una semana de reconocimiento institucional. Hoy se celebra en un país en el que más de 70 millones de personas son hispanas y en el que la cultura latina tiene una influencia económica y cultural imposible de ignorar.

La música es quizá el ejemplo más evidente de esa transformación. De la salsa y el mambo al reggaetón, el pop latino y los corridos tumbados, los sonidos nacidos de las comunidades latinoamericanas y caribeñas han contribuido a redefinir lo que escucha Estados Unidos.

La paradoja del momento actual es que ese crecimiento cultural convive con un contexto político marcado por el debate migratorio y el temor entre parte de la población latina.