
Cada año llega noviembre y con él el caos consumista más grande del calendario: Black Friday. Tiendas llenas, páginas colapsadas, ofertas de última hora, compras impulsivas —o estratégicas, depende de qué tan adulto funcional seas ese día.
Pero aunque lo vivimos como una tradición global, su origen es mucho más antiguo (y menos glamuroso) de lo que parece. Aquí te contamos cómo nació el Black Friday, por qué cayó específicamente en noviembre y cómo se transformó en el fenómeno económico que conocemos ahora.
Primero: ¿por qué se llama Black Friday? Hay varios orígenes, la versión más popular, como menciona CNN, dice que el término surgió en Filadelfia, en la década de 1950. El día después de Thanksgiving, las calles se llenaban de tráfico, turistas, aglomeraciones y caos absoluto: policías agotados, tiendas saturadas y gente peleando por descuentos.
Otro posible origen lo recoge National Geographic, y nos lleva de vuelta al 24 de septiembre de 1869. Ese día, dos corredores de Wall Street intentaron controlar el mercado del oro para enriquecerse de forma histórica. Pero el plan salió mal: el precio del metal se desplomó y miles de inversores quedaron en quiebra. El resultado fue tan devastador que aquella jornada pasó a la historia como un Viernes Negro.
Pero hay otro origen igual de importante —el económico. En contabilidad, cuando un negocio está perdiendo dinero se registra en rojo; cuando gana, pasa a negro. Después de Thanksgiving las tiendas hacían tanto dinero que sus números pasaban del rojo al negro.
La fecha no es casual: Black Friday ocurre el día después de Thanksgiving, que siempre cae el cuarto jueves de noviembre en Estados Unidos.
Pero, ¿por qué? Porque las familias ya estaban reunidas, los días festivos iniciaban oficialmente y las tiendas querían adelantar la temporada navideña. ¿La estrategia? Lanzar ofertas agresivas para que la gente empezara a comprar antes de diciembre. Funcionó tan bien que se volvió tradición —y luego estrategia global.
Primero fue un día. Después, un fin de semana. Hoy tenemos:
Para algunos, hoy en día, el Black Friday es la oportunidad de ahorrar y adelantarse a Navidad. Para las marcas, es la fecha donde se juegan buena parte de sus ingresos anuales. Lo que comenzó como una locura en Filadelfia se volvió una de las temporadas de venta más grandes del planeta.
Pero más allá del consumo, el fenómeno también habla de cómo funciona nuestra economía, nuestra cultura digital y nuestras ganas de encontrar “la oferta perfecta”.